
Alternativa al Taxi
en Ámsterdam
Schiphol es una sola terminal con tres vestíbulos de salidas, a quince kilómetros de los canales. Un coche reservado significa que le reciben en el vestíbulo correcto y le llevan a una dirección que el anillo de canales hace difícil de alcanzar de otro modo.
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Por qué el anillo de canales
lo decide todo
Schiphol es atípico: un único edificio con tres vestíbulos en lugar de varias terminales dispersas, a quince kilómetros al suroeste del centro. La dificultad no es el aeropuerto, es lo que viene después. El anillo de canales es una trama de sentidos únicos, puentes estrechos y casi ningún sitio donde parar, y la ciudad pertenece a las bicicletas antes que a los coches. Saber dónde puede detenerse realmente un coche es todo el oficio aquí.
Cinco cosas que cambian
en esta ciudad
Ámsterdam es pequeña, llana y engañosamente sencilla, hasta el momento en que un coche tiene que parar en algún sitio. Así es una llegada preparada.
- Schiphol es una terminal única con tres vestíbulos de salidas, así que el punto de encuentro pesa más que un número de terminal. Se confirma con su vuelo antes de aterrizar.
- El anillo de canales funciona con sentidos únicos y puentes estrechos, y no se puede parar en todas partes. Acordamos el punto de bajada en lugar de descubrirlo con una fila de bicicletas detrás.
- Las bicicletas tienen prioridad en la práctica tanto como en la ley, y un chófer que no haya conducido aquí lee mal la ciudad. Los nuestros sí lo han hecho.
- La Haya queda a unos cincuenta minutos, Róterdam a una hora, Amberes a hora y media y Bruselas a unas dos. Una jornada por la Randstad es un coche y un chófer en lugar de cuatro reservas.
- El Día del Rey a finales de abril y la temporada de tulipanes en primavera cambian la ciudad por completo, y el calendario de congresos del RAI también. Esas fechas se organizan pronto.
Ámsterdam, Schiphol
y la Randstad
Recepción en el vestíbulo correcto, a quince kilómetros
Herengracht, Keizersgracht, el Jordaan, el barrio de los museos
El distrito de negocios y el centro de congresos
Recepción en el andén, equipaje hasta el coche
Keukenhof, Haarlem, Zandvoort, Utrecht
La Haya, Róterdam, Amberes, Bruselas
La parada de taxis empieza cuando usted llega.
Su coche empieza cuando aterriza el avión.
Schiphol es una sola terminal con cuatro salas de llegadas, y aquella por la que sale depende de su procedencia y no de su compañía. Por eso el dato más útil de una reserva en Schiphol es el número de vuelo. Vigilamos el panel, el chófer espera en la sala correcta con un cartel, y usted sale de la aduana directamente a un coche y no a una duda.
El trayecto al centro es corto, y lo interesante son los últimos doscientos metros. Los hoteles del Herengracht, del Keizersgracht y de las callejuelas transversales no son todos accesibles en coche, y los que lo son suelen tener un único punto de parada permitido que rara vez está frente a la puerta. El chófer lo comprueba antes del día y le dice dónde le dejará realmente, algo que en noviembre, con la lluvia de lado, vale más que el propio trayecto.
Después, todo el país queda cerca. La Haya, Róterdam, Delft, Utrecht y Haarlem están a un paso, Amberes y Bruselas siguen siendo cómodas, y en primavera Keukenhof y los campos de bulbos de Lisse son un desvío fácil desde el aeropuerto si sale un poco antes. Todo se organiza dentro de la misma reserva y no como una excursión aparte.
El precio se cierra antes de viajar y se queda cerrado. Sin taxímetro, sin recargo nocturno inventado en la barrera, sin cargo por la tercera y la cuarta maleta. Si el vuelo se mueve, la central atiende las veinticuatro horas y su chófer lo sabe antes de que usted aterrice.
Unas distancias ponen el día en orden. Schiphol queda a unos dieciocho kilómetros del centro y el trayecto suele ser de media hora. Keukenhof está a unos quince kilómetros del aeropuerto, y por eso funciona como desvío y no como expedición. Haarlem está a veinte kilómetros, Utrecht a cincuenta, La Haya a sesenta, Delft a setenta, Róterdam a ochenta, Amberes a ciento sesenta y Bruselas a doscientos diez.
¿Cómo funciona la recogida en Schiphol?
Schiphol es una terminal única con tres vestíbulos de salidas en lugar de varios edificios separados, así que acordamos el punto exacto de encuentro en llegadas con su número de vuelo en vez de confiar en un número de terminal.
¿A qué distancia está Schiphol del centro?
A unos quince kilómetros al suroeste. El trayecto es corto, pero son los últimos centenares de metros dentro del anillo de canales los que exigen planificación.
¿Puede el coche parar en mi hotel del anillo de canales?
En la mayoría de los casos sí, pero no en todas partes ni a cualquier hora. Las calles son de sentido único, los puentes son estrechos y el espacio junto al bordillo escasea, así que acordamos el punto de bajada de antemano.
¿Pueden llevarnos a La Haya, Róterdam o Bruselas?
Sí. La Haya queda a unos cincuenta minutos, Róterdam a una hora, Amberes a hora y media y Bruselas a unas dos. El mismo chófer se queda con usted durante el día.
¿Sus chóferes hablan inglés?
Sí, nuestros chóferes en Ámsterdam trabajan en inglés y neerlandés, y en francés si lo pide. Indíquenos su preferencia al reservar.
¿La tarifa se fija antes del trayecto?
Siempre, por escrito, antes de confirmar nada. No hay taxímetro en el coche y el importe no cambia por el tráfico ni por la espera en el aeropuerto.
¿En qué sala de llegadas estará el chófer?
En la que use realmente su vuelo. Schiphol tiene cuatro y se asignan por procedencia, así que lo comprobamos con su número de vuelo el mismo día. Tendrá el nombre y el móvil del chófer antes de embarcar.
¿Puede el coche llegar a mi hotel junto a un canal?
Hasta la puerta cuando la calle lo permite, y si no hasta el punto de parada autorizado más cercano, que el chófer localiza de antemano y le indica antes de llegar y no mientras espera fuera con las maletas.
¿Cuánto tiempo de espera hay tras el aterrizaje?
Una hora en vuelos internacionales y treinta minutos en europeos y nacionales, contados desde la toma de tierra y no desde la hora reservada. Los retrasos se siguen desde la salida y no cuestan nada.
¿Pueden llevarnos después a La Haya, Róterdam o Amberes?
Sí, a todas, y también a Bruselas. Indíquelo al reservar para ajustar los horarios y enviar un vehículo dimensionado para el equipaje.
¿Pueden parar en Keukenhof viniendo del aeropuerto?
En temporada, sí, y es un desvío natural porque los jardines quedan entre Schiphol y la costa. Prevea tiempo y salga temprano: el mediodía es cuando llega todo el mundo.
¿Qué vehículo vendrá a recibir mi vuelo?
Un Clase E para una o dos personas con poco equipaje, un Clase S por comodidad tras un vuelo largo, y un Clase V a partir de tres personas o para una familia con varias maletas. Lo dimensionamos por el equipaje que nos indica y no por el número de plazas.
¿Pueden varios coches recibir el mismo vuelo?
Sí, con un chófer coordinando, que es la forma más tranquila de mover a un grupo de empresa o a una familia que llega junta a Schiphol.
¿Cómo se paga el traslado?
Se confirma por escrito antes de viajar y se liquida después con tarjeta o transferencia, con su factura correspondiente. No se cobra nada en el coche.
Su coche le espera
en Ámsterdam
Envíenos su número de vuelo o su dirección y la hora que necesita. Recibirá el importe exacto y el nombre de su conductor antes de confirmar. Para una estancia completa, consulte nuestra página de chófer privado en Ámsterdam.